ASUNCIÓN, Paraguay- El Sportivo Luqueño, un modesto equipo de un municipio cercano a Asunción, se proclamó campeón del Torneo Apertura del fútbol paraguayo tras derrotar al Tacuary, por 1-0, en partido de la vigésima jornada.
Con el resultado, el equipo "azul y oro" sacó siete puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, el Cerro Porteño, a falta de dos jornadas para que finalice el torneo del primer semestre del año, y saboreó de una conquista tras 54 años de espera.
Julio Ortellado (m.87), de cabeza y a la salida de tiro libre, marcó el agónico gol para el equipo que dirige el argentino Miguel Zahzú y que fue apoyado por más de 15.000 espectadores provenientes de Luque, a las afueras de la capital.
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| Sportivo Luqueño es merecedor de la obtención del campeonato. (Jorge Saenz / Associated Press) |
El partido, disputado en el estadio Defensores del Chaco, en Asunción, fue controlado en todo momento al Luqueño, que sometió a un encierro a un rival que se replegó y practicó lo mejor que sabe hacer: defenderse. La expulsión del centrocampista Diosnel Burgos, por doble amonestación, en el minuto 83, fue el resquicio que el conjunto de la franja azul y oro necesitaba para incrementar la presión sobre la portería del Tacuary. El título del Apertura garantiza al Luqueño su participación en la Copa Libertadores de 2008. Con el resultado, el Luqueño logró su noveno triunfo consecutivo, todos de forma arrolladora, y se benefició además de los reveses que ha sufrido el Cerro Porteño, con el que hasta dos jornadas compartía el liderato. El Cerro, dirigido por el brasileño Valdir Espinsa, no pudo pasar del empate sin goles en su visita el viernes al 2 de Mayo de Pedro Juan Caballero, a 540 kilómetros al noreste del país. En otros partidos de hoy, el Libertad derrotó 1-0 al Trinidense, el 3 de Febrero se impuso 2-1 al Guaraní y el Nacional hizo lo propio (2-0) ante el 12 de Octubre.
En partido disputado el sábado, el Olimpia venció 1-0 al Sol de América. 
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Perú derrumbótodos los pronósticos al derrotar con categoría por 3 a 0 a Uruguay, en el partido que abrió la disputa del grupo A de la Copa América de Venezuela en el Estadio Metropolitano de la ciudad andina de Mérida.
Los peruanos demostraron en el terreno de juego que, más allá de los discursos, cuentan con un equipo sólido en todas sus líneas y una ofensiva de lujo que seguramente dará mucho que hablar a lo largo de la competencia.
Claudio Pizarro, Jefferson Farfán y Paolo Guerrero confirmaron por qué triunfan en sus equipos europeos, pero fue el volante Juan Carlos Mariño el que se convirtió, con un gol de antología, en la aparición más destacada del encuentro.
La primera mitad fue de amplio dominio de los peruanos, al punto que las estadísticas le dieron un 60 por ciento del control del balón, frente a un Uruguay que lució desconcertado y sólo logró inquietar con jugadas individuales de Lugano y Estoyanoff.
Más allá de eso, el planteamiento del seleccionador "inca" Julio César Uribe fortaleció la marca en una generoso despliegue de todos sus jugadores, al punto que no fue difícil ver a sus atacantes retrocediendo hasta su medio sector para bloquear cualquier intento ofensivo charrúa.
El control de Perú, que lució por momentos un trato exquisito del balón, le permitió llevar ya peligro a los 2 minutos cuando el capitán Pizarro falló frente a Carini en inmejorable posición.
El sólido planteamiento peruano llevó incluso a un choque muy fuerte entre Lugano y Pizarro, quienes protagonizaron un conato de bronca frente a la portería uruguaya.
A los 9, una combinación entre Farfán y Guerrero permitió a los peruanos llegar nuevamente hasta la última línea, aunque sin poder resolver ante un Uruguay que replicó con un tiro de Forlán que se desvió en John Galliquio para llevar miedo a la portería defendida por Butrón.
Fue a partir de entonces cuando Uruguay intentó revertir la papeleta y a base de fuerza adelantó sus líneas, mientras los peruanos comenzaron a recurrir a los pases largos que siempre fueron bien resueltos por los defensas rivales.
Darío Rodríguez falló la más clara para Uruguay a los 19, cuando no pudo conectar con eficiencia un tiro a la salida de un tiro de esquina.
Seis minutos después, Lugano cortó en una rápida reacción una jugada de Pizarro, que se iba en solitario hacia el gol.
Fue un minuto después, a los 26, que Perú logró abrir el marcador con un potente remate de cabeza del defensa Miguel Villalta tras recibir un centro en un tiro de esquina de Farfán.
Perú mantuvo el vendaval ofensivo y a los 32 Paolo Guerrero logró aumentar la cuenta, pero su anotación fue anulada por una supuesta posición adelantada, muy discutida, de Claudio Pizarro.
Cuando se jugaban los segundos de descuento, Estoyanoff estuvo a punto de colocar el sorpresivo empate con un potente remate desde unos 30 metros que obligó a Butrón al máximo esfuerzo para despejar con la punta de los dedos al tiro de esquina.
Las acciones mantuvieron la intensidad en el segundo tiempo, con un Uruguay recurriendo a todo su coraje para buscar la paridad en una jugada en la que Rodríguez llegó al fondo pero se encontró con un Butrón que se jugó el todo por el todo para salvar su portería.
A los 50, un tiro libre de Farfán pasó por muy poco por encima de la portería de Carini y luego una combinación de cuatro toques entre Guerrero y Pizarro no pudo ser añadida en el último momento por el jugador del Chelsea de Inglaterra.
El encuentro mantuvo una intensidad que contagió a los aficionados que comenzaron a formar las conocidas olas y premiaron con su apoyo el gran despliegue de ambas selecciones.
El ingreso de Sebastián Abreu revitalizó el juego ofensivo uruguayo, que adelantó sus líneas para presionar a Perú desde la salida, mientras los peruanos recurrieron a las veloces descolgadas de Guerrero.
Pero fue el ingresado Juan Carlos Mariño, un talentoso que jugó en Argentina y actualmente milita en el Cienciano, quien pagó a los 69 la entrada de los aficionados, con un espectacular remate desde la derecha que se clavó en una parábola en el ángulo superior de la portería de Carini.
La anotación deleitó a los asistentes al estadio Metropolitano, que se volcaron totalmente a favor de Perú, un equipo que comenzó a capitalizar en este encuentro el gran nivel que han adquirido sus jugadores en Europa y que ha sumado a su reconocido talento para manejar el balón la disciplina táctica del fútbol moderno.
Esto se confirmó cuando, a los 88, el ingresado Mendoza cedió en una veloz arremetida para Guerrero, quien anotó a voluntad para cerrar la goleada.
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